La maternidad: un oxímoron por excelencia

Oct 2, 2020 | Taller Maternidades Imperfectas

Ilustración de Freepik

Marcela Amariles 

 

Pensamientos amorosos y contradictorios de una recién madre que siente desde en su cuerpo los encuentros entre maternidad y feminismo.

¡Oxímoron! Qué palabra esta, qué significa, me atrae, me aterra, ¿dónde la
escuché? Busco y encuentro algo así como la lucha de dos bandos que coincide
en un mismo momento, dos palabras con significado opuesto en la misma
expresión, y me doy cuenta de que esos académicos han olvidado que hay un
oxímoron en una sola expresión que esta sociedad masculinizada y ruda ha
olvidado en el tintero: la maternidad.

Madre, madrecita, mamá, ma’… tanto peso en esas sílabas, qué cansancio, cuándo me dio por jugármela a ser madre, ni siquiera logro reconciliarme y confrontar las sombras que tengo con la mía, ahora soy ella y no lo soy, no soy la de antes y tampoco puedo decir que sea ya algo, se cae a pedazos estos 31 años, se derrumba la casa, tiembla todo, se deforma el feminismo, veo sus letras en la carátula de los libros que antes devoré y que hoy sé que no entendí.

Ah! Mira sus ojos, que galaxia entera se esconde en ellos, la mulata más linda que jamás soñé, ríes y ríes, juegas, disfrutas, eres simple y grande, un río de vida, vida mía que das y me robas, la certeza de que no te cambiaría, la
promesa de amor incondicional, oye beba, a veces tengo la tentación de mostrarte que este mundo es como una bestia grande y peluda, me contengo, dejo de vomitarte esas palabras, y oigo la luz, ponemos a Fito, a Shakira, suena
también la Julieta y desayunamos con Alcolirikoz, y aprendo de la simpleza del
disfrute, del tiempo que no importa y transcurre, de la plenitud del estar
adentro, de mirarnos al abismo y amarnos ahí, del caos, del reguero, de la incertidumbre, de esa búsqueda espiritual que sola no encontraba, de que el cambio está en la mirada y no en el afuera, y entonces sé que te amo hasta el
tuétano y que cambiaría todo y no cambiaría nada.

Definirme maternando me cuesta, la vida se puso en presente, y desde ahí voy
construyendo peldaño a peldaño, a veces avanzo, otra recomienzo, el feminismo se me esfuma y lo persigo, lo quiero sentir dentro, vibrante y fuerte, dulce y constante, el camino se pone culebrero y aquí vamos cuesta arriba y sin frenos por la pendiente, ah! Pero que la alegría me acompañe y le subimos el volumen a la música para reírnos en el proceso, acá entre tonos y tambores nos adentramos en esta maraña y convivimos riendo, llorando y en la lucha con sus contradicciones.

*Este texto hace parte de lo que escribieron las participantes del Taller de maternidades Imperfectas. Si quieres conocer más o inscribirte, da click aquí.

Taller Maternidades Imperfectas

Maternidades Imperfectas, un espacio de catarsis, liberación y proyección.
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