Mi problema con Mujeres que corren con los lobos

Dic 21, 2020 | Otras Voces

Andrea Sañudo

Escrito por Andrea Sañudo Taborda - Ilustración de @naturalezatattoo

21 diciembre, 2020

El feminismo no es un movimiento romántico y mucho menos apolítico, es un espacio de resistencia que ha hecho construcción teórica y activismo durante más de un siglo y que nos ha dado el poder de escoger lo que queramos ser y esa lucha hoy todavía sigue de la mano de millones de mujeres en el mundo.

Decidí escribir esto, aún sabiendo que corro el riesgo de perder un montón de relaciones con feministas y “aliados” que aman este libro, básicamente porque estoy cansada de que esa pieza, digamos literaria, por nombrarla de alguna manera, sea referente en muchos espacios de activismo feminista sin tener en cuenta que carece de un análisis de contexto social y de estructuras de poder político y económico y que parte de una visión romántica y neoliberal del “empoderamiento”.

Empecemos por el principio: “Mujeres que corren con los lobos” (que para efectos prácticos de ahora en adelante llamaremos MCL) es un libro escrito por la psicoanalista Clarissa Pinkola Estés en 1993, libro de 520 páginas, que es más aburrido que El Padrino. Yo sé, increíble.

Pinkola se ha dedicado a la psicología clínica en los últimos 41 años y a la construcción de una propuesta profesional y teórica desde la teoría psicoanalítica de Carl Jung que se caracteriza por tener tres estructuras psíquicas: consciencia y el yo, el inconsciente personal y el inconsciente colectivo, cuyo elemento estructural es el arquetipo.

En el libro, la autora retoma varios mitos, relatos, cuentos y tradiciones culturales de todo el mundo y usa los personajes que transitan las historias para explicar algunas características, construcciones y algo que nombra como “la naturaleza” de los hombres y las mujeres, en tanto estos personajes hacen parte de nuestro inconsciente colectivo, de nuestra ancestralidad, de nuestra memoria y le dan origen a imágenes culturales que se reproducen en muchxs de nosotrxs. Es eso justamente lo que Jung denominó arquetipos o imágenes arquetípicas planteando que estos responden a unas necesidades particulares en un contexto social, político y económico determinado.

Pinkola, entonces, sugiere que las mujeres deben encontrar el arquetipo de la fuerza, el instinto y el poder que históricamente les ha sido arrebatado, y lo hace usando el análisis psicoanalítico de los arquetipos dispuestos en cada relato.

¿Pero qué problema tiene eso Oshun? ¿Por qué eres tan aburrida y nada te gusta? ¿Por qué no nos dejas tener nada bonito?

Bueno, es sencillo: me parece altamente peligroso tratar de explicar el silencio histórico de las mujeres a punta de cuentos de hadas porque nuestro silencio proviene de una estructura de poder que sistemáticamente ha callado, violado y asesinado mujeres.

No se trata de la ocupación de roles en razón de la cultura; hay un factor económico primordial en la dominación de un cuerpo sobre otros, un factor político que permite que la economía se mantenga y un factor cultural que edifica y sostiene las relaciones que posibilitan las jerarquías de poder y el mantenimiento de las instituciones económicas y políticas de dominación. Esto se llama patriarcado y es un organismo que a través de la violencia ha mantenido el poder en el cuerpo del hombre blanco, cishetero con poder económico.

No se trata de historias, no se trata de memoria colectiva y MENOS de la esencia de los hombres y de las mujeres, se trata del ejercicio del poder y considero altamente arriesgado atribuir una estructura de poder como el patriarcado, que es un organismo, que está vivo, a los cuentos y mitos, cuando la historia nos ha demostrado que es al contrario.

Y es que, la capacidad que ahora tenemos de reclamar nuestros cuerpos, nuestra identidad y nuestra historia, son ganancia de un movimiento político y de resistencia que se llama fe-mi-nis-mo y por el cual muchas mujeres siguen dejando la vida en la calle. El feminismo no es un movimiento romántico y mucho menos apolítico es un espacio de resistencia que ha hecho construcción teórica y activismo durante más de un siglo y que nos ha dado el poder de escoger lo que queramos ser y esa lucha hoy todavía sigue de la mano de millones de mujeres en el mundo.

Y no, no quiero decir que no haya mujeres -y hombres- que encuentren en libros como este herramientas para la resistencia, para encontrar una voz y el camino hacia el ejercicio pleno de derechos, pero en últimas es necesario que tengamos claro que toda transformación en la lectura de los cuerpos proviene de un movimiento socio-político dentro del sistema y eso definitivamente no sale en los libros de autoayuda.

Pinkola se mueve dentro de las imágenes arquetípicas propuestas por Jung y si algo ha hecho el feminismo es decirnos que NO TENEMOS QUE CABER dentro de NINGUNA imagen que nos haya vendido ni Pinkola ni Jung ni nadie, porque dentro del feminsimo cabemos todes, tanto los hombres y mujeres blancos heterocis que escriben libros de autoayuda, como todes los demás que crecimos y transitamos las fronteras y periferias del sexo y el género.

Y es que el problema con MCL no es que las personas lo lean y se encuentren en él, por dioj, que yo me encuentro a mí misma viendo Keeping up with The Kardashian y no tengo nada qué decir sobre el consumo de cultura pop de NADIE. El problema con este texto es que se ha vuelto el alma del discurso de mujeres dentro del movimiento e incluso de algunos espacios de construcción feminista y esto termina romantizando muchos de los problemas que transitan los cuerpos de las mujeres, especialmente de los cuerpos que habitan fronteras y reduciéndolos a arquetipos, olvidando conceptos importantes como la interseccionalidad o algo tan básico como la empatía.

Sí, el feminismo es la revolución de los cuerpos, pero decolonizar el feminismo también implica dejar de lado las lecturas individuales de esos mismos cuerpos y entender que la resistencia es POLÍTICA, que transita todos los aspectos de nuestra vida y que no es posible leerla o analizarla desde posturas básicas y esencialistas, necesita ser mirada como una estructura, como un asunto sistémico que va desde nuestro propio cuidado hasta, el desmonte del poder patriarcal y hegemónico, pasando por la moda, el lenguaje y la cultura pop.

Mujeres que corren con los lobos es una lectura superficial y básica que no solo se ajusta a lo que el patriarcado necesita del movimiento feminista, sino que se queda corto en ofrecer opciones de problematización política de asuntos tan fundamentales como la sexualidad femenina.

¿Entonces no hay que leer MCL?

Por supuesto que no, léanlo y pregúntense mucho, incluso encontrarse en él puede ocasionar cosas muy hermosas, pero no se queden ahí, tengan claro de entrada que NO están leyendo un libro de feminismo; este es un libro de autoayuda y para aprender sobre feminismo hay muchas otras opciones, muchas otras autoras, videos, podcast, documentos o tomarse un tinto con la feminista más cercana y llevar dudas.

Este texto lo escribió Andrea Sañudo para su blog en Medium. Lo compartimos con permiso de la autora. Si quieres conocer más sobre Andrea, te recomendamos seguir su blog y su cuenta de Instagram. Con Andrea también grabamos un episodio del podcast: Educación antirracista. ¡Super recomendado!  

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